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Artículo Diversidad en el juego de las personas con autismo

Pritchard-Rowe, E., Lemos, C. de, Howard, K., & Gibson, J. (2024). Diversity in Autistic Play: Autistic Adults’ Experiences. Autism in Adulthood. https://doi.org/10.1089/aut.2023.0008

Este artículo, titulado «Diversity in Autistic Play: Autistic Adults’ Experiences» (Diversidad en el juego autista: Experiencias de adultos autistas), publicado en la revista Autism in Adulthood en 2024, es una investigación pionera que desafía la visión tradicional del juego en personas autistas.

A continuación, te presento un resumen extenso detallando sus objetivos, hallazgos y conclusiones:

1. Contexto y Crítica al Modelo Tradicional

Tradicionalmente, la investigación sobre el juego en el autismo se ha centrado en niños y bajo un «modelo de déficit». Se decía que el juego autista era «limitado», «repetitivo» o «falto de imaginación» porque no se ajustaba a las normas neurotípicas (como el juego simbólico social).

Este estudio adopta el paradigma de la neurodiversidad, argumentando que el juego autista no es defectuoso, sino cualitativamente diferente. Además, destaca que el juego no desaparece en la edad adulta y es vital para el bienestar y la regulación emocional.

2. Metodología

Los investigadores (encabezados por autores de la Universidad de Exeter) realizaron un estudio cualitativo utilizando:

  • Muestra: 32 adultos autistas.
  • Método: Entrevistas semiestructuradas y grupos focales.
  • Objetivo: Explorar qué consideran «juego» los adultos autistas, cómo lo experimentan y qué beneficios les aporta.

3. Temas Principales y Hallazgos

A. Re-definiendo el Juego: El flujo y el interés profundo

Para los participantes, el juego no siempre es una actividad social. Se define por:

  • Intereses Profundos (Monotropismo): El juego está íntimamente ligado a sus «intereses especiales». Sumergirse en un tema, coleccionar datos o manipular objetos relacionados con su interés les genera un estado de «flujo» (absorción total).
  • Sentido Sensorial: Muchos adultos describen el juego a través de la estimulación sensorial (como el stimming o movimientos repetitivos placenteros, jugar con texturas, luces o sonidos). Esto es visto como una forma de juego legítima y gozosa.

B. El Juego como Herramienta de Regulación

El artículo destaca que el juego no es solo ocio, sino una necesidad para la salud mental:

  • Reducción de la ansiedad: El juego permite desconectar de un mundo social que a menudo resulta abrumador.
  • Recuperación del «Burnout»: Tras periodos de agotamiento por intentar encajar en la sociedad (masking), el juego autista actúa como un mecanismo de restauración energética.

C. El «Masking» (Camuflaje) en el Juego

Un hallazgo importante es cómo los adultos autistas han aprendido a esconder su forma de jugar:

  • Muchos informaron haber sido criticados en la infancia por jugar «mal» (ej. alinear juguetes en lugar de hacer que «hablen»).
  • En la adultez, a menudo sienten que deben ocultar sus actividades lúdicas (como jugar con Legos, videojuegos específicos o coleccionismo) para evitar ser juzgados como «infantiles» o «extraños».

D. Diferencias con el Juego Neurotípico

Los participantes señalaron que, a diferencia de los no autistas, su juego:

  • Suele ser autónomo (preferencia por jugar solos o en paralelo).
  • Es menos dependiente de jerarquías sociales o reglas arbitrarias.
  • Se centra más en el objeto o el sistema que en la interacción social per se.

4. Conclusiones e Implicaciones

El estudio concluye que es necesario cambiar la forma en que los profesionales (psicólogos, educadores) evalúan el juego:

  1. Validación: Se debe validar el juego autista como una forma válida de expresión y disfrute, no como algo que deba ser «corregido» para parecerse al juego neurotípico.
  2. Bienestar: Fomentar el acceso al juego en adultos autistas puede ser una intervención clave para mejorar su calidad de vida y reducir el estrés.
  3. Sociedad: El artículo invita a la sociedad a ampliar su definición de «juego adulto», permitiendo que formas de juego más sensoriales y centradas en intereses sean aceptadas.

En resumen, el artículo reivindica que el juego autista es rico, imaginativo y esencial, y que el problema no radica en cómo juegan las personas autistas, sino en la estrechez de la mirada externa que las juzga.

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